Un balcón sin filtros sobre el Atlántico

El HMS Serpent de la Royal Navy zarpó el 8 de noviembre de 1890 desde Plymouth rumbo a la costa oeste de África para relevar a su buque gemelo en las bases navales de Sierra Leona. Nunca llegó. La tormenta empujó la embarcación a las rocas de Punta do Boi, en Camariñas, solo dos días después y un golpe de mar se llevó por delante la vida de 173 de los 175 tripulantes. Ni la dinamita para pulir los alrededores consiguió acabar con los puntos ciegos en la luz del Faro Vello por su mala ubicación.

En los primeros años tras el siniestro del Serpent, todos los barcos de la armada británica de paso por allí paraban a dejar una corona de flores y lanzar salvas de honor en el camposanto habilitado por los vecinos para enterrar a las víctimas. El conocido Cementerio de los Ingleses forma parte de la Ruta Europea de Cementerios Singulares, reconocida, al igual que el Camino de Santiago que discurre también por la zona, como Itinerario Cultural Europeo.

Mapa Muxía

Aquel naufragio aceleró la construcción del primer faro eléctrico de España, el de Cabo Vilán, para mejorar la navegación en las tumultuosas aguas de la Costa da Morte, donde un siglo después el petrolero Prestige se partió en dos. También ese accidente trajo un nuevo faro, el Parador de Muxía. El proyecto estrella del Plan Galicia impulsado por el Gobierno para recomponer la economía local tras el desastre medioambiental está destinado a convertirse en la luz del turismo en la tierra del fin del mundo.

Diseñado por el arquitecto vigués Alfonso Penela, el establecimiento número 98 de la red de Paradores Nacionales juega tanto con el privilegiado entorno que se confunde con él. El edificio de 15.000 metros cuadrados tiene forma escalonada aprovechando la ladera del monte y la cubierta de vegetación en las terrazas hace que el visitante lo llegue a perder de vista en algún momento antes de llegar. Hasta los dos ascensores panorámicos se mueven en sentido diagonal para contrarrestar la pendiente del terreno.

Parador Muxía

Cada una de las 63 habitaciones es un balcón privilegiado al Atlántico gracias al sistema de barandillas de vidrio de Comenza. Su línea de perfiles GlassFit SV-1404, fabricada en aluminio anodizado, permite adaptarse a prácticamente todas las situaciones de instalación de obra y reforzar la seguridad sin renunciar al diseño, planteado desde el principio en el caso del Parador de Muxía para que la belleza salvaje del lugar y el espectáculo del mar se cuelen en el interior en un dúo perfecto con las formas orgánicas y los materiales nobles empleados en la decoración.

Las vistas se adentran incluso en la infinity pool, uno de los rincones junto al spa más especiales y más fotografiados en el complejo asentado en doce hectáreas a pie de la playa de Lourido. Bajo el agua es posible seguir disfrutando de ellas a través del muro de vidrio anclado por las pinzas de suelo CC-780 de Comenza. El sistema, de mínimo impacto visual, mantiene la estética minimalista del inmueble e incorpora el dispositivo de regulación Level 3D para salvar las irregularidades del forjado y conseguir una nivelación perfecta con el cristal.

Parador Muxía
Parador Muxía
Parador Muxía
Parador Muxía
Parador Muxía

Parador de Muxía

Galicia, España

  • GlassFit SV-1404
  • GlassFit CC-780